Hay escenas familiares que se repiten en muchas casas: La mesa está puesta. Todos llegan. Se habla del trabajo, de la escuela, de lo urgente. Hay risas, incluso cariño. Pero hay temas que no aparecen nunca . No porque no existan. Sino porque aprendimos que no se tocan . Y lo que no se habla en la familia no se evapora. Se queda. Se filtra. Se hereda. No fue un pleito. Fue un silencio. Muchas veces creemos que las familias se rompen por discusiones fuertes. Pero la mayoría de