Hay errores que parecen ponerle punto final a una etapa de la vida. Una mala decisión. Una conversación que se salió de control. Una traición. Una mentira. Una explosión de ira. Una oportunidad desperdiciada. Un fracaso profesional. Una relación dañada. Un hábito que se salió de las manos. Un momento en el que hiciste exactamente aquello que juraste que nunca harías. Y después viene esa voz interna. “Ya arruinaste todo”. “Después de esto, nadie te va a ver igual”. “Perdiste a