Cuando influir deja de ser servir y se convierte en controlar El poder es una herramienta maravillosa cuando se usa para servir. Pero cuando se usa para imponerse, manipular o proteger una identidad herida, se convierte en un peligro emocional, relacional y organizacional. En ¡Mala Mía! lo describo así: “Cuando nuestra capacidad de influir se convierte en necesidad de controlar, es señal de que el parásito está actuando desde dentro.” Cómo opera el poder cuando se contamina