El deseo de poder
- Alejandro Mendoza
- 17 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando influir deja de ser servir y se convierte en controlar
El poder es una herramienta maravillosa cuando se usa para servir. Pero cuando se usa para imponerse, manipular o proteger una identidad herida, se convierte en un peligro emocional, relacional y organizacional.
En ¡Mala Mía! lo describo así:
“Cuando nuestra capacidad de influir se convierte en necesidad de controlar, es señal de que el parásito está actuando desde dentro.”
Cómo opera el poder cuando se contamina
El poder mal manejado:
No suma autoridad, la impone.
No construye confianza, la erosiona.
No desarrolla a otros… los controla.
No genera respeto… genera obediencia temerosa.
Y lo peor es que el poder puede sentirse bien… por un rato. Después se vuelve adictivo.
Impacto del poder desmedido en las organizaciones
Los estudios citados en el capítulo muestran efectos graves:
La supervisión abusiva aumenta el agotamiento emocional y las conductas contraproducentes en empleados.
En sectores complejos, el liderazgo autoritario incrementa estrés, ausentismo y deseo de renunciar.
En pocas palabras: El poder no regulado destruye culturas enteras.
El lado oculto del deseo de poder
Muy pocas personas identifican que su lucha no es de carácter, sino de temor:
Temor a perder control.
Temor a quedar expuesto.
Temor a no ser suficiente.
Y ese temor produce comportamientos autoritarios: control, manipulación, gaslighting, coerción emocional, favoritismo, entre otros.
La trampa psicológica del poder
Los estudios sobre hubris muestran que:
El poder puede alterar la percepción de riesgo.
Reduce la empatía.
Distorsiona la autoconciencia.
Incrementa la impulsividad.
Por eso muchos líderes “exitosos” terminan solos, aislados o perdiendo lo más valioso: relaciones, confianza, reputación.
Preguntas de reflexión personal
¿Qué comportamientos míos podrían estar siendo percibidos como control?
¿En qué áreas pido opinión… pero realmente quiero que hagan lo que yo digo?
¿Qué relación se ha deteriorado porque he querido ganar más que conectar?
¿Qué parte de mi identidad se sostiene en el reconocimiento o en la autoridad?
Aplicaciones prácticas
1. Delegación consciente.Entrega una responsabilidad sin interferir en el proceso. Observa qué te incomoda y por qué.
2. Pide retroalimentación específica.Pregunta a tres personas:“¿Cuándo sientes que intento controlar de más?”
3. Cambia un “ordeno” por un “pido”.El lenguaje cambia culturas.
Antes de que te vayas
El poder no es malo. Lo que es peligroso es necesitarlo para sentirte valioso. Cuando estás sano, puedes usar tu poder para levantar a otros. Cuando no lo estás, lo usas para esconderte detrás de él.
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