El parásito que mina tu autenticidad y te encierra en ciclos de “¡Mala mía!” En ¡Mala Mía! revelo algo que no conté por años: mi miedo más profundo no era fallar… era que otros vieran que yo no era tan fuerte como aparentaba. Ese miedo me hacía endurecerme, reaccionar mal, callar cuando debía hablar y hablar cuando debí callar. Me hacía esconder mis debilidades detrás de un tono duro, un sarcasmo rápido o una fachada de autosuficiencia. Ese miedo formaba parte de mi Venom in