Medir para aprender (no para castigar)
- Alejandro Mendoza
- 5 ene
- 4 Min. de lectura
Métricas que ayudan a ejecutar mejor
Pocas cosas generan tanta resistencia en equipos y organizaciones como la palabra medición.
Apenas aparece, surgen miedos:
“Nos van a evaluar”
“Van a buscar culpables”
“Esto es para controlarnos”
“Seguro usarán los números en nuestra contra”
Y, siendo honestos, muchas veces no están equivocados.
He visto métricas usadas como látigo.Indicadores convertidos en amenaza.Números diseñados más para vigilar que para mejorar.
Pero aquí va una convicción profunda que sostiene este modelo de Ejecución Disciplinada: Las métricas no están para castigar personas, sino para ayudar a aprender sistemas. Cuando se entienden así, cambian por completo la ejecución.
El problema no es medir, es cómo medimos
Medir no es el problema. El problema es para qué y desde dónde medimos.
Cuando las métricas:
Se usan para exhibir
Se activan solo cuando algo falla
Se asocian con vergüenza o castigo
Entonces la gente:
Maquilla números
Evita la conversación honesta
Optimiza el indicador, no el resultado
Juega a “verse bien”, no a mejorar
Y la ejecución, lejos de fortalecerse, se distorsiona.
Lo que no se mide se diluye (pero lo que se mide mal se manipula)
Esta frase suele atribuirse a Peter Drucker, y aunque él mismo matizaba su uso, la idea central sigue siendo válida:
Si no ponemos atención explícita a algo, tiende a desaparecer.
El problema es que cuando medimos mal:
Premian el resultado equivocado
Castigan el aprendizaje
Fomentan atajos
Por eso, en ejecución disciplinada, medir no es controlar; es enfocar la atención colectiva.
Métricas como espejo, no como juicio
Quiero proponerte un cambio de metáfora. Las métricas no son un martillo. Son un espejo.
Un espejo:
No te grita
No te castiga
No te juzga
Te muestra lo que hay
Lo que haces con esa información… ya es otra historia. Cuando un equipo ve las métricas como espejo:
Puede ajustar sin drama
Puede reconocer avances reales
Puede aprender de lo que no funcionó
Cuando las ve como juicio:
Se defiende
Se justifica
Se cierra
La diferencia no está en el número, sino en la conversación que lo rodea.
Pocas métricas, bien entendidas
Uno de los errores más comunes es medir demasiado. Dashboards llenos.Indicadores por todas partes. Nadie sabe qué mirar. En este modelo insisto en algo simple:
Más métricas no significan más claridad. A veces significan más confusión.
La buena ejecución necesita pocas métricas, claras y visibles. No para vigilar, sino para orientar decisiones.
¿Qué sí vale la pena medir en ejecución?
No todo merece un indicador.Pero hay tres dimensiones que, cuando se miden bien, cambian radicalmente la ejecución.
Métricas de ejecución
No miden intención. Miden cumplimiento. Por ejemplo:
- % de compromisos cumplidos
- Nº de prioridades activas
- Semanas consecutivas con seguimiento
Estas métricas responden a una pregunta simple: ¿Estamos haciendo lo que dijimos que haríamos?
Métricas de claridad
Porque muchos problemas no son de esfuerzo, sino de definición.
Por ejemplo:
- Prioridades visibles (sí / no)
- Responsables definidos (%)
- Objetivos con criterio de éxito claro (%)
Estas métricas responden a: ¿Está claro lo que esperamos y de quién?
Métricas de accountability
Aquí no buscamos perfección, sino conversación honesta.
Por ejemplo:
Compromisos explícitos vs implícitos
- Seguimiento realizado (sí / no)
- Aprendizajes documentados
Estas métricas responden a: ¿Estamos aprendiendo o solo reaccionando?
El error de medir solo resultados finales
Muchos equipos miden únicamente el resultado final:
Ventas
Entregables
Cierre de proyectos
Eso es importante, pero insuficiente. Cuando solo mides el final:
Llegas tarde al problema
No ves patrones
No puedes ajustar a tiempo
La ejecución disciplinada mide también el proceso:
Ritmo
Consistencia
Seguimiento
Como insiste John Doerr, los buenos indicadores ayudan a alinear esfuerzos y aprender en el camino, no solo a evaluar al final.
Medir cambia comportamientos (te guste o no)
Esto es clave entenderlo: Lo que mides, lo refuerzas.Lo que no mides, lo dejas a la deriva. Por eso medir es un acto profundamente cultural.
Si solo mides resultados:
La gente cuida la foto final
Se descuida el proceso
Si mides aprendizaje:
La gente experimenta
Ajusta
Mejora
Las métricas siempre educan.La pregunta es: ¿qué están enseñando en tu equipo?
Una escena muy común
Imagina esta reunión:
— “¿Por qué no se logró el objetivo?”Silencio.Excusas.Señalamientos.
Ahora imagina otra:
— “¿Qué nos muestran los indicadores esta semana?”— “¿Dónde se rompió el ritmo?”— “¿Qué ajustamos para la siguiente?”
La diferencia no es el número.Es la intención detrás de la medición.
Preguntas incómodas (otra vez, sí)
Para ti, sin maquillaje:
¿Qué métricas hoy generan miedo en tu equipo?
¿Cuáles ayudan realmente a aprender?
¿Qué no se está midiendo y por eso se diluye?
¿Qué indicador estás usando para castigar, aunque no lo digas?
Responder esto con honestidad es un paso enorme.
Acción práctica: rediseña una métrica
No quiero que esto se quede en teoría, por eso aquí te va un Ejercicio de medición consciente de 20 minutos.
Elige una métrica actual que genere tensión.
Pregúntate:
¿Qué comportamiento está incentivando?
¿Ayuda a aprender o solo a justificar?
Redefínela así:
¿Qué quiero observar?
¿Qué conversación quiero provocar?
¿Qué ajuste quiero habilitar?
Una buena métrica abre conversación, no la cierra.
Medir también requiere madurez emocional
Aquí va algo que pocos dicen: Sin madurez emocional, ninguna métrica funciona bien. Si no sabemos:
Escuchar sin defendernos
Reconocer errores sin excusarnos
Ajustar sin culpar
Entonces los números se vuelven armas. La ejecución disciplinada requiere adultos emocionales, no solo buenos indicadores.
Medir es un acto de cuidado
Quiero cerrar con esta idea: Medir bien es una forma de cuidar la ejecución.
Cuidar:
La energía
El enfoque
La coherencia
El aprendizaje
Las métricas no existen para demostrar quién falló,sino para ayudarnos a ejecutar mejor mañana que hoy.
En el próximo artículo hablaremos de hábitos que convierten intención en resultados reales: cómo traducir principios en comportamiento observable.
Por ahora, llévate esto contigo: Cuando las métricas sirven para aprender, la ejecución deja de ser una carga y se convierte en una práctica consciente.




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