top of page

Medir para aprender (no para castigar)

Métricas que ayudan a ejecutar mejor


Pocas cosas generan tanta resistencia en equipos y organizaciones como la palabra medición.

Apenas aparece, surgen miedos:

  • “Nos van a evaluar”

  • “Van a buscar culpables”

  • “Esto es para controlarnos”

  • “Seguro usarán los números en nuestra contra”


Y, siendo honestos, muchas veces no están equivocados.


He visto métricas usadas como látigo.Indicadores convertidos en amenaza.Números diseñados más para vigilar que para mejorar.


Pero aquí va una convicción profunda que sostiene este modelo de Ejecución Disciplinada: Las métricas no están para castigar personas, sino para ayudar a aprender sistemas. Cuando se entienden así, cambian por completo la ejecución.


El problema no es medir, es cómo medimos

Medir no es el problema. El problema es para qué y desde dónde medimos.


Cuando las métricas:

  • Se usan para exhibir

  • Se activan solo cuando algo falla

  • Se asocian con vergüenza o castigo


Entonces la gente:

  • Maquilla números

  • Evita la conversación honesta

  • Optimiza el indicador, no el resultado

  • Juega a “verse bien”, no a mejorar


Y la ejecución, lejos de fortalecerse, se distorsiona.


Lo que no se mide se diluye (pero lo que se mide mal se manipula)

Esta frase suele atribuirse a Peter Drucker, y aunque él mismo matizaba su uso, la idea central sigue siendo válida:


Si no ponemos atención explícita a algo, tiende a desaparecer.


El problema es que cuando medimos mal:

  • Premian el resultado equivocado

  • Castigan el aprendizaje

  • Fomentan atajos


Por eso, en ejecución disciplinada, medir no es controlar; es enfocar la atención colectiva.


Métricas como espejo, no como juicio

Quiero proponerte un cambio de metáfora. Las métricas no son un martillo. Son un espejo.


Un espejo:

  • No te grita

  • No te castiga

  • No te juzga

  • Te muestra lo que hay


Lo que haces con esa información… ya es otra historia. Cuando un equipo ve las métricas como espejo:

  • Puede ajustar sin drama

  • Puede reconocer avances reales

  • Puede aprender de lo que no funcionó


Cuando las ve como juicio:

  • Se defiende

  • Se justifica

  • Se cierra


La diferencia no está en el número, sino en la conversación que lo rodea.


Pocas métricas, bien entendidas

Uno de los errores más comunes es medir demasiado. Dashboards llenos.Indicadores por todas partes. Nadie sabe qué mirar. En este modelo insisto en algo simple:


Más métricas no significan más claridad. A veces significan más confusión.


La buena ejecución necesita pocas métricas, claras y visibles. No para vigilar, sino para orientar decisiones.


¿Qué sí vale la pena medir en ejecución?

No todo merece un indicador.Pero hay tres dimensiones que, cuando se miden bien, cambian radicalmente la ejecución.

  1. Métricas de ejecución

    No miden intención. Miden cumplimiento. Por ejemplo:

    - % de compromisos cumplidos

    - Nº de prioridades activas

    - Semanas consecutivas con seguimiento

    Estas métricas responden a una pregunta simple: ¿Estamos haciendo lo que dijimos que haríamos?


  2. Métricas de claridad

    Porque muchos problemas no son de esfuerzo, sino de definición.

    Por ejemplo:

    - Prioridades visibles (sí / no)

    - Responsables definidos (%)

    - Objetivos con criterio de éxito claro (%)


    Estas métricas responden a: ¿Está claro lo que esperamos y de quién?


  3. Métricas de accountability

    Aquí no buscamos perfección, sino conversación honesta.

    Por ejemplo:

    Compromisos explícitos vs implícitos

    - Seguimiento realizado (sí / no)

    - Aprendizajes documentados


    Estas métricas responden a: ¿Estamos aprendiendo o solo reaccionando?


El error de medir solo resultados finales

Muchos equipos miden únicamente el resultado final:

  • Ventas

  • Entregables

  • Cierre de proyectos


Eso es importante, pero insuficiente. Cuando solo mides el final:

  • Llegas tarde al problema

  • No ves patrones

  • No puedes ajustar a tiempo


La ejecución disciplinada mide también el proceso:

  • Ritmo

  • Consistencia

  • Seguimiento


Como insiste John Doerr, los buenos indicadores ayudan a alinear esfuerzos y aprender en el camino, no solo a evaluar al final.


Medir cambia comportamientos (te guste o no)

Esto es clave entenderlo: Lo que mides, lo refuerzas.Lo que no mides, lo dejas a la deriva. Por eso medir es un acto profundamente cultural.


Si solo mides resultados:

  • La gente cuida la foto final

  • Se descuida el proceso


Si mides aprendizaje:

  • La gente experimenta

  • Ajusta

  • Mejora


Las métricas siempre educan.La pregunta es: ¿qué están enseñando en tu equipo?


Una escena muy común

Imagina esta reunión:

— “¿Por qué no se logró el objetivo?”Silencio.Excusas.Señalamientos.


Ahora imagina otra:

— “¿Qué nos muestran los indicadores esta semana?”— “¿Dónde se rompió el ritmo?”— “¿Qué ajustamos para la siguiente?”


La diferencia no es el número.Es la intención detrás de la medición.


Preguntas incómodas (otra vez, sí)

Para ti, sin maquillaje:

  • ¿Qué métricas hoy generan miedo en tu equipo?

  • ¿Cuáles ayudan realmente a aprender?

  • ¿Qué no se está midiendo y por eso se diluye?

  • ¿Qué indicador estás usando para castigar, aunque no lo digas?


Responder esto con honestidad es un paso enorme.


Acción práctica: rediseña una métrica

No quiero que esto se quede en teoría, por eso aquí te va un Ejercicio de medición consciente de 20 minutos.

  1. Elige una métrica actual que genere tensión.

  2. Pregúntate:

    • ¿Qué comportamiento está incentivando?

    • ¿Ayuda a aprender o solo a justificar?

  3. Redefínela así:

    • ¿Qué quiero observar?

    • ¿Qué conversación quiero provocar?

    • ¿Qué ajuste quiero habilitar?


Una buena métrica abre conversación, no la cierra.


Medir también requiere madurez emocional

Aquí va algo que pocos dicen: Sin madurez emocional, ninguna métrica funciona bien. Si no sabemos:

  • Escuchar sin defendernos

  • Reconocer errores sin excusarnos

  • Ajustar sin culpar


Entonces los números se vuelven armas. La ejecución disciplinada requiere adultos emocionales, no solo buenos indicadores.


Medir es un acto de cuidado

Quiero cerrar con esta idea: Medir bien es una forma de cuidar la ejecución.


Cuidar:

  • La energía

  • El enfoque

  • La coherencia

  • El aprendizaje


Las métricas no existen para demostrar quién falló,sino para ayudarnos a ejecutar mejor mañana que hoy.


En el próximo artículo hablaremos de hábitos que convierten intención en resultados reales: cómo traducir principios en comportamiento observable.


Por ahora, llévate esto contigo: Cuando las métricas sirven para aprender, la ejecución deja de ser una carga y se convierte en una práctica consciente.



Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Facebook
  • https://youtube.com/@alemendozamentor

©Ale Mendoza 2026

bottom of page