Enfoque radical
- Alejandro Mendoza
- 2 ene
- 4 Min. de lectura
Cuando todo es prioridad, nada lo es
Si tuviera que señalar la causa silenciosa más común de la mala ejecución, no hablaría de falta de talento, recursos o motivación.Hablaría de exceso de prioridades.
Demasiadas cosas abiertas.Demasiadas expectativas simultáneas.Demasiados frentes “urgentes”. Y entonces ocurre lo inevitable:
La energía se fragmenta, la atención se diluye y la ejecución se debilita.
Este artículo es una invitación incómoda —pero necesaria— a recuperar el enfoque radical.No como técnica de productividad, sino como acto de liderazgo.
El gran autoengaño moderno: “sí puedo con todo”
Vivimos en una cultura que premia al que dice que sí.Al que “puede con todo”.Al que responde rápido y se muestra siempre disponible.
El problema es que la disponibilidad permanente tiene un costo oculto: la pérdida de foco.
Muchos líderes no fallan por incapacidad, sino por dispersión.No por falta de compromiso, sino por falta de decisiones claras.
Y aquí va una frase que suelo decir en procesos de mentoring ejecutivo:
No estás sobrecargado de trabajo. Estás sobrecargado de prioridades.
Prioridad no significa “importante”
Uno de los grandes errores conceptuales es confundir importante con prioritario.
Importante: muchas cosas lo son
Prioritario: solo unas pocas pueden serlo al mismo tiempo
Cuando todo es prioritario:
Nada recibe la energía necesaria
Todo avanza lento
Todo se queda a medias
La palabra prioridad nació para describir una sola cosa principal, no una lista infinita.
Recuperar su sentido original es clave para ejecutar mejor.
El costo real de no elegir
No elegir también es una decisión.Y suele ser la más cara. Cuando un líder no define prioridades claras:
Los equipos deciden por intuición
Cada quien interpreta “lo más importante”
Se generan choques innecesarios
Aparecen frustraciones silenciosas
He visto organizaciones llenas de gente capaz, bien intencionada, agotada…no porque trabajen poco, sino porque trabajan en demasiadas cosas a la vez.
La ejecución se rompe cuando la atención se divide.
Enfoque no es hacer menos, es hacer mejor
Aclarémoslo: El enfoque radical no es mediocridad ni conformismo. Es decidir conscientemente:
Dónde poner la mejor energía
Qué proteger del ruido
Qué moverá la aguja de verdad
Como insiste John Doerr, “ideas son fáciles; ejecución es todo”.Y la ejecución ocurre cuando hay pocos objetivos claros, visibles y compartidos. No cuando hay veinte frentes abiertos compitiendo entre sí.
El enemigo invisible del enfoque: la urgencia ajena
Aquí aparece una tensión real para cualquier líder: Lo urgente de otros suele competir con lo importante propio. Correos, mensajes, reuniones, “apágame este fuego rápido”.Todo parece razonable.Todo parece necesario.
Pero si no hay un criterio claro de prioridad, lo urgente siempre gana. Y lo importante… se posterga indefinidamente. El enfoque radical requiere aprender a hacer algo que incomoda:
Decir no, posponer o renegociar sin culpa.
Elegir poco es un acto de valentía
Elegir implica renunciar.Y renunciar genera incomodidad.
Miedo a perder oportunidades
Miedo a quedar mal
Miedo a decepcionar
Sin embargo, no decidir por miedo no evita el costo, solo lo retrasa. Como enseñó Stephen Covey, “lo principal es mantener lo principal como lo principal”.Parece obvio. Pero en la práctica, es profundamente contracultural.
La trampa del “avanzamos un poco en todo”
Este enfoque suena razonable, pero suele ser letal para la ejecución. “Avancemos un poco en todo” normalmente significa:
Nada termina
Nada se consolida
Nada genera impacto real
El progreso significativo casi siempre viene de avances profundos en pocas cosas, no de microavances dispersos. La pregunta clave no es:
¿En cuántas cosas estamos trabajando?
Sino:
¿En cuáles estamos realmente avanzando?
Un principio que no falla: 1–3 prioridades reales
En el modelo de Ejecución Disciplinada liffe, insistimos en algo simple pero poderoso: Más de tres prioridades activas es dispersión disfrazada de ambición. Esto aplica a:
Personas
Equipos
Proyectos
Semanas
Trimestres
Tres prioridades:
Se recuerdan
Se monitorean
Se protegen
Se ejecutan mejor
Más de eso… se diluyen.
Prioridades visibles cambian comportamientos
Algo fascinante ocurre cuando las prioridades están claras y visibles:
La gente decide mejor
Se reducen interrupciones innecesarias
Aumenta la autonomía
Disminuye el desgaste
La claridad de prioridades libera energía mental. Cuando no tengo que adivinar qué es importante, puedo concentrarme en hacerlo bien.
Una escena que se repite demasiado
Déjame describirte algo que seguramente has visto (o vivido): Un líder pregunta en una reunión:— “¿Cómo vamos con las prioridades?” Cada persona responde algo distinto.Cada quien habla de un frente diferente.Todos están ocupados… pero no alineados.
Eso no es falta de compromiso. Es falta de enfoque compartido. Y sin enfoque compartido, la ejecución se fragmenta.
Preguntas incómodas (otra vez)
Permíteme incomodarte —porque crecer lo amerita—:
¿Cuántas prioridades activas tienes hoy, de verdad?
¿Cuáles sobreviven solo por inercia?
¿Qué cosas sigues haciendo solo porque “siempre se han hecho”?
¿Qué ganarías si eliminaras una prioridad esta semana?
Responder con honestidad ya es un avance enorme.
Acción práctica: el ejercicio del descarte
Quiero dejarte un ejercicio simple, pero poderoso que te tomará 20 minutos:
Escribe todas tus prioridades actuales (personales o profesionales).
Márcalas con honestidad:
¿Cuáles mueven la aguja?
¿Cuáles solo consumen energía?
Reduce la lista a máximo 3 prioridades reales.
Escribe explícitamente una frase incómoda:“Esta semana NO voy a avanzar en…”
Ese “no” es tan importante como los “sí”.
Enfoque también es proteger
Una prioridad sin protección es solo un deseo. Proteger el enfoque implica:
Bloquear tiempo
Reducir distracciones
Renegociar expectativas
Defender lo importante frente a lo urgente
No es egoísmo.Es responsabilidad. Porque cuando todo es prioridad, nadie gana.
Cierre: el enfoque honra lo que dices que importa
Quiero cerrar con esta idea central: El enfoque radical es coherencia en acción.
No se trata de hacer menos por comodidad,sino de hacer lo correcto con profundidad. Si todo es importante, nada lo es.Si eliges poco, ejecutas mejor. En el próximo artículo hablaremos de responsabilidad personal y compartida: por qué la ejecución se rompe cuando nadie se siente realmente dueño.
Por ahora, llévate esto contigo: Decidir también es descartar.Y descartar con claridad es una de las decisiones más estratégicas que puedes tomar hoy.
Seguimos.




Comentarios