Pensar como un líder efectivo
- Alejandro Mendoza
- 14 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Pensar como un líder efectivo
De la ocupación al impacto
Vivimos en una época donde estar ocupado se ha convertido en una medalla de honor. Todos corren, todos responden mensajes, todos llenan sus agendas… pero pocos pueden responder con claridad a una pregunta simple:
“¿Qué de todo esto realmente importa?”
La mayoría de los líderes no fracasa por falta de esfuerzo, sino por falta de enfoque. Trabajan duro, pero no siempre en lo correcto. Confunden movimiento con progreso, actividad con efectividad.
Y ahí es donde los grandes maestros como Peter Drucker y Stephen Covey siguen siendo faros en medio del ruido. Ambos nos recordaron que la efectividad no consiste en hacer más cosas, sino en decidir mejor.
Peter Drucker: La efectividad se elige
Drucker, el padre del management moderno, no hablaba de productividad en términos de horas, sino de impacto. Para él, la pregunta central no era “¿Qué estoy haciendo?”, sino “¿Qué estoy contribuyendo?”.
Esa diferencia cambia todo.
Un ejecutivo que entiende su contribución deja de actuar por inercia y empieza a actuar por propósito. Aprende a decir “no” a lo urgente y “sí” a lo que genera verdadero valor.
Drucker decía que el tiempo es el recurso más escaso y el más malgastado. Por eso propuso tres hábitos que siguen siendo igual de poderosos hoy:
Gestionar el tiempo como si fuera dinero.– Identifica tus ladrones de tiempo. ¿Dónde se escurre tu atención?
Enfocarte en tus fortalezas, no en tus debilidades.– Donde eres naturalmente bueno, puedes multiplicar resultados.
Tomar decisiones basadas en impacto, no en actividad.– No preguntes “¿Qué tengo que hacer?”, sino “¿Qué resultado quiero provocar?”
Aplicación práctica:Haz una lista de todas tus tareas semanales y marca con un ⭐ las que realmente generan resultados visibles. Luego, elimina, delega o pospone las demás.
Tu efectividad empieza donde termina tu necesidad de hacerlo todo.
Stephen Covey: Liderar desde el fin en mente
Si Drucker nos enseñó a pensar estratégicamente, Stephen Covey nos enseñó a vivir con propósito. Su enfoque de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva parte de una verdad incómoda: la mayoría de las personas viven reaccionando, no eligiendo.
Covey diferenciaba entre dos tipos de vida:
La basada en la urgencia: dominada por correos, juntas, crisis y fuegos por apagar.
La basada en la importancia: guiada por valores, visión y propósito.
Su famoso hábito “Comenzar con un fin en mente” no se trata de planear, sino de vivir con claridad moral y emocional. Saber qué quieres lograr y quién quieres ser.
La herramienta clave de Covey fue la Matriz de Eisenhower, que divide lo urgente y lo importante en cuatro cuadrantes. El más poderoso —y el más olvidado— es el cuadrante II: lo importante pero no urgente. Ahí vive la estrategia, el desarrollo de personas, la reflexión, la prevención.
Aplicación práctica:Haz un mapa rápido de tus roles (líder, padre, pareja, mentor, amigo…). Luego revisa tu agenda:¿cuántas horas dedicas semanalmente a cada uno?¿Hay algún rol olvidado?
Rediseña tu semana para honrar esos espacios. No hay efectividad profesional sin coherencia personal.
Del rendimiento a la contribución
Drucker y Covey coincidían en una idea fundamental:
“El verdadero líder no busca ser eficiente; busca ser efectivo.”
La eficiencia hace las cosas correctamente. La efectividad hace las cosas correctas.
Y ahí está el punto: la efectividad no depende de cuántas horas trabajas, sino de cuánta claridad tienes.
No se trata de llenar la agenda, sino de alinearla con tus contribuciones.No se trata de correr más rápido, sino de correr en la dirección correcta.No se trata de añadir tareas, sino de eliminar lo que no suma.
Antes de que te vayas
Te dejo tres preguntas incómodas que valen más que cualquier app de productividad:
¿Qué porcentaje de tu tiempo semanal dedicas a lo que realmente importa?
¿Tus decisiones nacen de la urgencia o de la visión?
¿Qué deberías dejar de hacer para poder hacer lo que de verdad cambia las cosas?
No puedes liderar con propósito si tu semana huele a improvisación. Y no puedes impactar si sigues confundiendo estar lleno con estar enfocado.
Acción práctica:Rediseña tu próxima semana desde tus contribuciones, no desde tu lista de pendientes. Empieza por escribir tres frases:
“Mi contribución principal esta semana será…”
“Lo que más impacto tendrá si lo hago bien es…”
“Lo que puedo dejar de hacer sin culpa es…”
Esa simple práctica puede cambiar la manera en que trabajas, decides y lideras.
Lecturas recomendadas
The Effective Executive – Peter Drucker
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva – Stephen R. Covey
En el próximo artículo...
Exploraremos cómo pasar del pensamiento claro a la ejecución disciplinada, con las ideas de Brian Tracy, Jim Collins y John Doerr.
Porque pensar bien no basta: hay que convertir el propósito en resultados.




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