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Ejecutar con disciplina

Del propósito a los resultados extraordinarios


Pensar bien no garantiza nada. La historia está llena de personas brillantes que nunca ejecutaron. Ideas hay muchas, pero líderes que las conviertan en resultados… pocos. Y la diferencia no es el talento ni la suerte, sino la disciplina.


Lo dijo Jim Collins en Good to Great:


“La grandeza no es una función de las circunstancias. 

La grandeza es, sobre todo, una cuestión de elección y disciplina.”


Así que si el primer paso de un líder efectivo es pensar con claridad, el segundo —y decisivo— es ejecutar con constancia.

Y aquí entran tres gigantes modernos que nos muestran cómo hacerlo: Brian Tracy, Jim Collins y John Doerr.


Brian Tracy: Cómete esa rana primero

El consejo suena raro, pero funciona.

Brian Tracy lo explica así: si cada mañana tuvieras que comerte una rana viva, lo mejor sería hacerlo al empezar el día.

¿La razón?

Porque nada peor podría pasarte después.


La “rana” representa esa tarea importante y decisiva que postergas por incomodidad, miedo o falta de energía mental.


La productividad, dice Tracy, no es llenar el día de cosas pequeñas, sino atacar primero lo que más impacto tiene.


Sus herramientas son simples pero poderosas:

  • Checklist diaria: prioriza las tres tareas que mueven la aguja.

  • Bloques de tiempo: defiende horas de trabajo profundo sin distracciones.

  • Disciplina mental: cuando llegue la tentación de distraerte, recuerda que cada interrupción cuesta tiempo y energía que no regresa.


Aplicación práctica:Antes de revisar tu celular mañana, pregúntate:


“¿Cuál es mi rana del día?”

Haz eso primero. Sin excusas. Sin posponerlo. Las ranas no desaparecen, solo se vuelven más feas con el tiempo.


Jim Collins: De bueno a extraordinario

Brian Tracy te enseña a empezar.Jim Collins te enseña a perseverar.


En Good to Great, Collins estudió empresas que pasaron de ser “buenas” a “extraordinarias” durante más de una década.

¿El hallazgo principal?

No fueron las ideas brillantes ni los CEOs carismáticos, sino la cultura de disciplina.


Los grandes líderes —los que Collins llama de Nivel 5— combinan humildad personal con determinación feroz. No persiguen el éxito inmediato, sino la excelencia sostenida. Su modelo del erizo lo resume así:


“Encuentra la intersección entre tres cosas:

  1. Lo que amas profundamente.

  2. Lo que haces mejor que nadie.

  3. Lo que impulsa tu motor económico o impacto.”


Cuando logras alinear esas tres dimensiones, todo cobra sentido. Y la ejecución se vuelve más fácil, porque estás en tu zona de propósito y excelencia.


Otra idea clave de Collins es la rueda impulsora (flywheel): el progreso no es un salto, sino una acumulación de empujes pequeños, consistentes, que finalmente generan un movimiento imparable.


Aplicación práctica:Haz una lista de tres hábitos o acciones que, si las sostienes cada día, podrían transformar tus resultados en 6 meses. No necesitas un gran salto. Necesitas empujar la rueda cada día.


John Doerr: Mide lo que importa

Ahora bien, ¿cómo garantizas que tu equipo (o tú mismo) mantenga foco y alineación?

Ahí entra John Doerr, autor de Measure What Matters y el evangelista del método OKR (Objectives and Key Results).


Doerr aprendió este modelo de Andy Grove en Intel y lo llevó a Google, donde se convirtió en uno de los pilares de su cultura de ejecución. El principio es simple pero transformador:


“Las ideas son fáciles. La ejecución es lo que importa. 

Y no puedes mejorar lo que no mides.”


Los OKR combinan dos elementos:

  1. Objectives (Objetivos): Qué quieres lograr (ambicioso, inspirador).

  2. Key Results (Resultados Clave): Cómo sabrás que lo lograste (específicos y medibles).


A esto le sumó una capa humana: los CFR (Conversaciones, Feedback y Reconocimiento), porque la ejecución no es un proceso mecánico, sino relacional.


Aplicación práctica: Define un objetivo trimestral (por ejemplo: “Fortalecer la confianza en mi equipo”) y tres resultados clave medibles (“tener 3 conversaciones de feedback al mes”, “mejorar el puntaje de clima en confianza”, “celebrar 2 logros de equipo por mes”). Hazlo visible. Y revisa tu progreso cada semana.


De la intención a la consistencia

Tracy, Collins y Doerr coinciden en un punto crucial:


“No eres lo que sueñas, eres lo que ejecutas.”


Tus metas no fallan por imposibles, sino porque no les das estructura. Los grandes líderes no improvisan: planifican, miden y ajustan.


La disciplina no es enemiga de la creatividad, es su combustible. Y la medición no mata la pasión, la enfoca.


La verdadera efectividad ocurre cuando tus decisiones diarias reflejan tus prioridades, tus hábitos sostienen tu propósito y tus métricas te devuelven la verdad.


Antes de que te vayas

Hazte estas tres preguntas hoy:

  1. ¿Qué “rana” estás evitando esta semana?

  2. ¿Cuál es tu flywheel personal, esa acción mínima que debes repetir sin rendirte?

  3. ¿Qué estás midiendo hoy que realmente importa?


Porque soñar sin ejecutar es entretenimiento.Ejecutar sin medir es desgaste.Pero ejecutar con enfoque y propósito es transformación.


Acción práctica:Diseña tus OKRs personales para los próximos 90 días.

  • Objetivo: ¿Qué quieres lograr y por qué importa?

  • Resultados clave: ¿Cómo sabrás que avanzas?

  • Revisión semanal: ¿Qué ajustes necesitas hacer?


No esperes el momento perfecto. Empieza con una hoja en blanco, una rana por devorar y una rueda por empujar.


Lecturas recomendadas

  • Eat That Frog! – Brian Tracy

  • Good to Great – Jim Collins

  • Measure What Matters – John Doerr


Terminamos

Con el primer artículo aprendiste a pensar con claridad. Con este, a ejecutar con disciplina.


Porque el viaje del líder efectivo siempre va del propósito al resultado, de la intención a la acción, de la idea a la influencia.

– Ale Mendoza


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